Resultado y propósito
El 8 mide en cifras y el 9 en impacto humano. Cada uno considera ingenuo o insensible al otro, y las dos acusaciones tienen algo de cierto.
Quiénes son
Mides las cosas por resultado, no por intención.
Piensas en términos de recursos, poder y consecuencias. No te incomoda el dinero ni la autoridad, y sabes moverte donde otros se paralizan. Tu forma de cuidar suele ser resolver lo material, aunque eso no siempre se recibe como cariño.
Cargas cosas que ni son tuyas.
Ves el cuadro completo y te importa lo que le pasa a gente que no conoces. Sueltas etapas, lugares y personas más veces que la mayoría, y eso te dio una mirada amplia y también algo de melancolía. Das mucho sin llevar la cuenta.
En el amor
Cómo se quieren, cómo se extrañan y cómo se arreglan.
Uno mide la vida juntos en lo que se logra y el otro en a quién afecta. En el amor, los dos indicadores tienen que existir: uno concreto y uno humano. Medir solo uno deja al otro sintiéndose ingenuo o frío.
En la familia
Cómo se tratan cuando el vínculo viene de antes y no se elige cada día.
En la familia, resultado y propósito se acusan. Dos indicadores —uno duro, uno humano— hacen que nadie quede fuera de la cuenta.
Entre amigos
Cómo se buscan, cómo se distancian y cómo vuelven.
Uno mira lo logrado y el otro lo justo. La amistad sostiene las dos medidas, no elige una para ganar la discusión.
En el trabajo
Cómo deciden, cómo se reparten el crédito y cómo se exigen.
Resultado y propósito. Un indicador duro y uno humano, elegidos juntos.
Qué hacer con esto
Elijan juntos dos indicadores: uno duro y uno humano. Medir solo lo primero o solo lo segundo garantiza que el otro se sienta ignorado.