Dos antenas encendidas
Ambos captan lo no dicho, así que se entienden sin explicaciones. El problema es que también se contagian el estado de ánimo, y una mala tarde de uno se vuelve la de los dos.
Quiénes son
Sientes el clima de la sala antes que nadie.
Lees a las personas rápido y sin proponértelo. Percibes la tensión antes de que alguien la nombre, y sueles ser quien suaviza. Tu aporte casi nunca se ve, porque consiste en que las cosas no se rompan.
Intuyes antes de poder explicarlo.
Tienes la sensibilidad del 2 pero subida de volumen. Captás cosas del ambiente y de la gente que después se confirman, y no sabes de dónde salieron. Ese mismo canal que te hace intuitivo te deja expuesto: lo que a otros les roza, a ti te atraviesa.
En el amor
Cómo se quieren, cómo se extrañan y cómo se arreglan.
Se entienden sin explicar y se contagian el día. En el amor, decir «esto que traigo es mío, no es por ti» evita que una mala tarde se vuelva pelea de pareja.
En la familia
Cómo se tratan cuando el vínculo viene de antes y no se elige cada día.
En la familia el ánimo de uno se instala en el otro. Nombrar de quién es la emoción corta la espiral.
Entre amigos
Cómo se buscan, cómo se distancian y cómo vuelven.
Se leen al instante y se arrastran el bajón. Una frase que separe de quién es el peso les devuelve la amistad.
En el trabajo
Cómo deciden, cómo se reparten el crédito y cómo se exigen.
Los dos captan el clima y se lo pasan. Antes de reaccionar en la reunión, conviene decir si eso que se siente es propio o del otro.
Qué hacer con esto
Digan en voz alta de quién es la emoción antes de reaccionar. 'Esto que traigo es mío, no es por ti' evita espirales enteras.